viernes, 20 de junio de 2008

Norma Helena Gadea: “Quiero ser monja” (La Prensa)

Cree aún que el Niño Dios le trae los regalos que encuentra en su almohada los 25 de diciembre. Espera con ilusión infantil ver la nieve, cuando por primera vez pase la Navidad fuera de su Patria. Se enamora perdidamente, adora a los hombres y quiere ser monja. Así es Norma Helena. Alma de niña. Cumple 30 años de cantar y promete “dejar el cuero en el camino” para darnos el “súper disco” que está buscando


Fabián Medina

Norma Helena Gadea es pura amabilidad. Baja desde un ático, hablando en voz alta, por unas escaleras angostas que parecen muy débiles para una persona tan voluminosa como ella. Ofrece café —de Ocotal, su tierra, por supuesto—, y torta hecha por Candelaria, su guapa hija adolescente que recién ha llegado de la universidad y se ha instalado a hablar por teléfono.

La casa es modesta y pequeña. La termita ha atacado la madera y algunas puertas y ventanas muestran sus orillas desconchabadas. La sala está llena de placas de reconocimiento, vestidos típicos, fotos y en el centro un gran póster anunciando la gala con que Norma Helena, de 48 años, celebrará el próximo 7 de octubre sus 30 años de canto.

Aunque todos en su familia cantan, Norma Helena fue la única que asumió el canto profesionalmente, y la que un buen día abandonó los estudios de Derecho que hacía en la UCA y se dedicó a la pasión que hoy, 30 años después, está lejos de terminar.


¿Cuando dejó la universidad pensó en el canto como una fuente de ingresos?

Nunca pensé en eso. Simplemente sentí que eso era lo que a mí me gustaba hacer. Y en la época de los setenta estábamos los jóvenes metidos en la lucha contra la dictadura de Somoza. Era terreno fértil para cualquier sueño juvenil.


¿En algún momento sintió que se equivocó de profesión?

No, fijáte que no. Dejé mi carrera de la universidad a pesar de la frustración que mi papá seguramente tuvo. Yo me hice cantora. Cuando mi papá me vio formalmente cantando con una orquesta seguramente se sintió muy emocionado. Creo que fue en Guatemala la primera vez...


¿Por qué diría que ha valido la pena ser cantora durante 30 años?

Por cosas tan simples como recibir una llamada de una persona que no conozco diciendo que su hija va a cumplir quince años y no tiene nada con qué celebrárselos, y que el mejor regalo es que yo le cante una canción. Mañana (viernes) voy a irle a poner una serenata a una niña de 15 años, porque lo que ella más quiere como artista nacional es mi música.


Alguna vez tuvo la tentación de comercializar su talento, me refiero a hacer dinero. En el extranjero tal vez...

No. Fijáte que no. No sé por qué...


Porque no es malo. Luis Enrique Mejía López, por ejemplo, lo hizo.

El salsero, yo lo adoro... Yo tengo mis ambiciones personales. Me conformo con respirar todos los días, tener pan en mi mesa, compartir con mis amigos, tener a mi hija bien, pagar sus estudios. Tengo una familia que me respalda. Mi papá, mis hermanos, que no me dejan sola nunca.


¿Fue sandinista o es sandinista?

Yo me metí en la política en los setenta, como chavala joven de mi generación, porque todos íbamos contra ese objetivo. Yo tengo una familia que es un abanico. Como en muchos hogares nicaragüenses hay diversas opiniones. Yo fui tres años miembro del ejército sandinista como oficial de cultura. Me bajaba de la montaña y ahí nomás me montaba en un avión para irme a recoger reales a Finlandia... El mundo entero recorro. Así se fue pasando la vida, y yo no era militante del Frente Sandinista. No tenía cualidades para ser militante.


¿Por qué?

Porque nunca me la dieron. Me la mandaron a mi casa, el broche y el carnet, en una bolsita cuando ya habíamos perdido las elecciones del noventa. Yo ya estaba entotorotada con el MRS (Movimiento de Renovación Sandinista), con el doctor Sergio Ramírez. Llegué a ser miembro de la junta directiva del MRS y fui candidata a diputada. Mientras yo era candidata a diputada por el MRS, mi padre era candidato a diputado por el PLC.


La pregunta es: ¿fue sandinista o es sandinista?

Soy sandinista de corazón. No pertenezco al partido Frente Sandinista. Soy una revolucionaria. Tengo opinión política, pero no participo en nada. Ya no. Suficiente. Me cansé. Porque siento que fui un objeto. Nos usaron mucho. Y nos dejamos usar, porque amábamos lo que hacíamos. Lo que no hago ahora es andar levantando un rótulo o una bandera. Pero mis canciones tienen un mensaje. Yo tengo mis ideales, lo que he perdido es un partido político.


¿Y en la familia cómo resuelven posiciones tan encontradas?

Con muchísimo respeto de todas partes. Carlos (su hermano) vive conmigo, es diputado del PLC y como le dicen los medios, es de los duros...


Arnoldista...

Arnoldista. Creo que existe una relación muy fuerte, amistosa con el doctor Alemán. Pero vos podés ver mi casa, mis puertas y ventanas carcomidas por el comején, en mi casa no hay un solo peso que nosotros hayamos aprovechado de la amistad o de la Presidencia del doctor Alemán, porque somos gente de principios, gente honrada, antes que nada.


Y en asuntos de amores... ¿cuáles fueron los hombres de su vida?

Umm... Fueron pocos. Conocí el amor. Mi hija es producto de uno de los... yo no digo el único amor. Llegué a conocer el amor de una forma que no es la terrenal. Preferí quedarme sola dedicada a mi hija, porque tuve experiencias dolorosas, incluso con el papá de Candelaria (su hija).


Pero antes, en la adolescencia cuando andaba en esos grupos...

Ja ja ja ja. Yo creo que esos son los más importantes, los primeros amores. Me enamoré de mi profesor de matemáticas...


¿Era enamoradiza?

Yo creo que sí. Muy sensible. Corazón de caramelo. Tengo una gran vocación monástica. Bien habría podido ser una monja. Tengo una pasión por la espiritualidad, por la soledad. He preguntado si no habrá una congregación donde acepten mamás.


¿Es serio eso de que quiere ser monja?

Yo sí. No lo dudo. Me voy a una vida monástica feliz de la vida.


Entonces tendríamos que decir que los hombres no han sido algo imprescindible en su vida.

Como no. ¡Son! No es que no me gusten los hombres. ¡Jamás! Son una inspiración. Yo me derrito ante el amor. Evidentemente. Si no, no podría cantar las canciones de amor que canto. Pero si no encuentro un ser, un alma como la mía, prefiero estar sola.


Se decía, por ejemplo, que usted estaba enamorada de CarlosMejía...

Siií ¡¿Y con quién no me pusieron a vivir a mí?!


¿Fue enamorada de Carlos?

No. Carlos Mejía, no lo voy a ofender, pero es bastante mayor que yo. Yo fui por primera vez al Teatro Rubén Darío con Carlos y su esposa cuando yo era chigüina. Yo creo que no, lo que hay es un cariño inmenso por Carlos, por Luis y toda su descendencia. Somos como hermanos. Jamás he tenido un romance con algún Mejía Godoy.


¿Qué le envidia a quién de los cantores nacionales?

Quisiera poder hacer canciones. Tener la fecundidad de Carlos Mejía, la ternura y sensibilidad de Luis Enrique. Robarles un pedacito de alma a cada uno de ellos, a Camilo (Zapata) su picardía sutil, o a Otto (de la Rocha). Yo quisiera tener la capacidad para escribir canciones.


¿Nunca ha escrito?

Como no, pero cositas pequeñas, cositas intrascendentes. No tengo el don. Así como tengo el don de cantar, que yo sé que es un don que me regaló Dios y que lo tengo en esta garganta.


¿Y cómo se lleva con esos nuevos ritmos musicales?

Los de-tes-to. Los reggaetones y esas cosas... No los soporto. Que los chavalos me perdonen, pero no aguanto una. No creo que eso sea música. ¿Adónde está la poesía? La música no es tan limitada como esto.


¿Qué metas le quedan por cumplir?

Me falta cantar más. A nivel profesional me faltan muchas cosas. Me falta cantar con una sinfónica de verdad. Me falta grabar un súper disco. Aunque no gane un peso y deje todo el cuero en el camino yo tengo que llegar a hacer un súper disco. Sólo por el gusto de hacerlo.


EL DILEMA DE NORMA HELENA

La obesidad ha sido una tortura en la vida de Norma Helena, como ella misma lo confiesa. “A veces tengo estados depresivos por mis problemas de salud. Tengo hipotiroidismo. Me encierro en mi casa. Me levanta mi hija, a la fuerza: ‘¡Bueno mamá, arriba!’ Pasa la crisis y sigo. Es duro. Es duro luchar contra esta enfermedad que además no me deja ser guapa. Me tiene gorda”.

La enfermedad de Norma Helena se llama Tiroiditis de Hachimoto. Y se manifiesta en un metabolismo muy lento, que le impide quemar la energía como lo hace un cuerpo normalmente.

Dice sentirse una mujer guapa. “No soy desagradable, yo me siento linda. A lo mejor estoy como loca, pero me siento bonita. Agradable aunque sea gorda”.

“He aprendido a vivir con esto, porque si no sería una mujer amargada. He aprendido a quererme como soy. No me gusta como soy, pero ésa soy yo. He pasado por 60 mil dietas. Lo último fue ponerme una banda gástrica, como la de Byron Jerez, con la diferencia que mi cuerpo la rechazó. Me la tuvieron que sacar con una infección bárbara. Hace cuatro meses y medio estuve al borde de la muerte. El 16 de abril me sometí a una operación larguísima que creo que me salvó Dios y la Virgen”.

Una posibilidad para curar su enfermedad, y adelgazar, es la operación en la tiroides, la glándula fuente de sus males. “Muchos amigos médicos me dicen que no (hay problema), pero otros me dicen, ojo, están muy cerca las cuerdas vocales. Y a mí me da un pánico horrible que me le pase algo a mis cuerdas. Entonces, o soy flaca o sigo cantando, y opto por el canto”.

3 comentarios:

Aldo dijo...

Me encanta esta mujer, y si es muy bonita, además con esa voz que tiene, quien no la quisiera tener cantando canciones de cuna todas las noches. Mis respetos Norma, me gusta mucho tu forma de ser y tu voz, ahora con el viento dicembrino, ando buscando los CD de la purisima y villansicos para alegrar mi casa con tu voz, pero no lo encuentro por ningun lado, tal vez me ayudan, saludos Normita.

Aldo dijo...

Yo también ancío ver caer la nieve un dia...

Brenda Falcon dijo...

Eres mi orgullo de mujer Nicaragüense, que orgullo y emoción me da leerte, he tenido la dicha de estar cerca y escuchar tu vos angelical. Eres linda tanto por fuera como por dentro, DIOS y la Virgencita te bendigan mucho Normita y te regalen mucha salud para que los Nicaragüenses te sigamos disfrutando, estaré orando para que papito DIOS te cumpla tus sueños!!! Un enorme abrazote