martes, 29 de abril de 2008

"Siento la Necesidad de Cantar"

Anuncia disco de sus treinta años de carrera artística, un concierto en vivo que saldrá a la venta en los próximos dos meses tanto DVD como en CD
Eunice Shade

“Andamos ensayando con Araica, andamos en el alma la vibración del concierto que dimos en la UCA, en ocasión del aniversario de la alfabetización”, dice Norma Helena Gadea, mientras baja las blancas escaleras de caracol de su casa. “Valía la pena seguir con este sentimiento, la Cruzada de Alfabetización es un acontecimiento cultural del país y me trae recuerdos”, prosigue la cantora, ya sentada en un cómodo sillón de su iluminada sala. En su mano izquierda sostiene un termo de café y hace un paréntesis (“es que aquí somos cafeteros”). “Yo viví la Cruzada desde afuera, pero la viví, ayudé a recolectar cuadernos, lápices y también anduve cantando por Matagalpa, ya ni me acuerdo. Anduve también en Europa buscando material para la Cruzada. La Cruzada de Alfabetización es uno de los hechos más importantes, fue más allá de lo político”. Nuevamente Norma Helena Gadea se presentará acompañada del maestro de la guitarra Eduardo Araica. Su hija, Candelaria, está sentada en las escaleras observando a su mamá, quien evoca al pasado revolucionario y cambia ligeramente su posición y su vestido blanco se mueve con ella. “Aquí estoy. ¿Qué quieren que cante? Este concierto es una posibilidad de encontrarme público y canciones de la época. Siento la necesidad de cantar. Este concierto es para eso”. Se detiene unos segundos para encender un cigarrillo. Le preguntamos qué ha sido de su vida, qué novedades. “Tengo nuevas cosas que contar”, prosigue: “Ya viene el disco de los treinta años. Es un concierto en vivo con los aplausos y todo. Viene en DVD y en CD. En los próximos dos meses estará listo”. Se apresura a contar que también se prepara para celebrar sus 50 años de vida. “Tengo mucha ilusión con este proyecto. Va a ser el 24 de noviembre (pero su cumpleaños es el 28 de diciembre) en el Teatro Rubén Darío. Estoy trabajando con Luis Pastor, él me está apoyando en la producción y pienso incluir a los mejores músicos de Nicaragua”. ¿Qué se siente tener una voz como la suya? --- Es un don de Dios. Mi voz es un don de Dios. Mi voz es natural, no es académica, pero he aprendido muchos trucos. He logrado madurez vocal. Conozco a la música desde el corazón. Veo que fuma…. ¿se cuida su voz? --- No fumo todos los días y me cuido si. La otra vez que fui donde el otorrinolaringólogo me dijo que tenía unas cuerdas vocales bien timbradas. Es un regalo de Dios. Yo jamás he hecho play back, no puedo cantar con pistas, es artificial, a mí me gusta el “fogueo” de mi garganta. ¿Qué piensa de Mercedes Sosa? --- Es una mujer extraordinaria, un icono latinoamericano y tuve la oportunidad de decírselo en el teatro cuando se presentó en Nicaragua. Es una hermana mayor del canto, una mujer que admiro, pero yo he procurado ser yo misma. Yo procuro no imitar, porque uno debe buscar su propia identidad. Siempre procuro ser yo misma, por eso he estudiado mi voz. ¿Y qué ha descubierto? --- Mi voz es una mezcla entre mi papá y mamá. Tengo los dejes de mi mamá y los graves de mi papá. Soy una contralto legítima. Llego a notas agudas, pero logro bajos interesantes. Mi voz es un chance que Dios me ha dado. Me habló de sus 50 años… --- Sí, son cincuenta, pero mi espíritu está “chavalo”, “enterito”. Sabés, yo me soñaba pianista, a pesar de mi voz me soñaba pianista. Doña Mariíta Alvir fue mi maestra. Me daba clases de solfeo “Do, Re, Mi”… tocaba Para Elisa. Eso me abrió un gran horizonte. Cuando ella murió (doña Mariíta) yo le canté a capella. Ella me abrió el horizonte. La artista desempolva de su memoria la imagen de una Norma joven. Una pequeña que trabajaba en una inmobiliaria de Ocotal, el pueblo que la vio nacer. De la inmobiliaria pasó a la radio, junto a su padre, haciendo voces. Y así. El canto se convirtió en el camino. Doña Norma se levanta de su cómodo sillón, toma su guitarra y canta. Su voz inunda los iluminados espacios de su casa. Entonces decide detener el romance. “Toco guitarra desde chiquita. Aprendí los primeros signos. En el concierto voy a tocar. Yo agarro la guitarra